1. RECOGER LOS FRUTOS

    22 octubre, 2017

    Mientras que nuestro cuerpo y nuestra alma nos pide encontrarnos con los signos del otoño, él se hace esperar y nos engaña con este loco revuelo atmosférico. La naturaleza también se confunde, vuelve la procesionaria, las moras se secan… Pero con las primeras y bienvenidas lluvias nos comenzamos a reconciliar con la cadencia de las estaciones. Y recogemos los frutos. Toca recibir la cosecha de todo lo vivido y sentido durante los meses de verano. Así que hacemos acopio de las fuerzas, la energía y la actividad experimentadas en ese tiempo para atesorar su herencia que no es otra que  el silencio del otoño y la esperanza del invierno.

    Os deseos un otoño íntimo, silencioso y esperanzado.


  2. En sintonía

    3 abril, 2017

    Si el ruido externo te ensordece, si tu interior está en permanente estado de vigilia, si percibes el mundo como una inmensa rueda repleta de opciones entre las que te resulta muy difícil elegir, entra en sintonía con la Mente Universal. Escucha su silencio, percibe su quietud, abandona las expectativas, deja que las cosas sucedan, que la vida transcurra. Disfruta simple y llanamente del gozo de vivir.

    Que el resurgir de la naturaleza se refleje en nosotros abriéndonos en un abrazo infinito.


  3. Recuperar la piel

    9 enero, 2017

    Invierno, tiempo silencioso que invita a la reflexión interna, al silencio, a la soledad. Así es como se representa en el exterior. La naturaleza parece quieta, muda, vigilante, pero debajo de nuestros pies late todo el potencial de vida y renovación que aparecerá cuando los ríos se deshielen, cuando en las montañas se derrita la nieve y cuando el sonido de los animales nos recuerde el imparable avance del ciclo de la vida.

    Y la naturaleza nos invita a seguirla, a latir con su mismo ritmo, a cobijarnos para desprendernos de la piel gastada, entendida aquí como lo superfluo, lo pesado, el bagaje que nos lastra, que retrasa nuestro avance hacia la plenitud. Enredados en el ruido urbano, en las exigencias de la sociedad actual, olvidamos el verdadero sentido de la vida y nos extraviamos.

    Ahora es el tiempo de encontrarnos en nuestro interior, de volver al hogar espiritual, al contacto íntimo con nosotros mismos. Es el momento de recuperar la piel renovada y con ella nuestro sentido del yo, de nuestra alma y abrazar de nuevo la confianza silenciosa, la seguridad y la sabiduría universal.

    ¡Feliz y generoso tiempo de invierno!