1. RECOGER LOS FRUTOS

    22 octubre, 2017

    Mientras que nuestro cuerpo y nuestra alma nos pide encontrarnos con los signos del otoño, él se hace esperar y nos engaña con este loco revuelo atmosférico. La naturaleza también se confunde, vuelve la procesionaria, las moras se secan… Pero con las primeras y bienvenidas lluvias nos comenzamos a reconciliar con la cadencia de las estaciones. Y recogemos los frutos. Toca recibir la cosecha de todo lo vivido y sentido durante los meses de verano. Así que hacemos acopio de las fuerzas, la energía y la actividad experimentadas en ese tiempo para atesorar su herencia que no es otra que  el silencio del otoño y la esperanza del invierno.

    Os deseos un otoño íntimo, silencioso y esperanzado.


  2. Senda de Reiki en verano

    3 julio, 2017

    Durante los meses de julio, agosto y septiembre Senda de Reiki se traslada a Las Navas del Marqués en la provincia de Ávila. Allí llevamos a cabo los cursos de Reiki Tradicional Japonés, las sesiones de Reiju y prácticas de Reiki, así como los tratamientos. Además aprovechamos el buen tiempo para realizar al aire libre meditaciones guiadas, conciertos de cuencos tibetanos y ejercicios para percibir los beneficios del contacto con la naturaleza.

    En un entorno silencioso y acogedor notamos de forma más potente las vibraciones de la madre Tierra, nos es más fácil escuchar nuestra voz interior, recuperar nuestra intuición y sentir cómo se eleva nuestra frecuencia energética.

    Os invito a compartir estas experiencias.

    Fechas e información de los cursos AQUÍ y, como siempre, en el mv: +34 629 722 312


  3. VERANO SIN EXPECTATIVAS

    1 julio, 2017

     

    “Que pases un buen verano” me desean y deseo; pero me pregunto ¿qué es un buen verano? Permitidme que exprese mi opinión.

    Personalmente pienso que los buenos deseos para el verano pueden aplicarse a cualquier época del año. Se trata de estar en sintonía en todo momento con el presente que nos toque vivir. Se trata de encontrar en ese presente momentos gratificantes y armoniosos que nos produzcan satisfacción íntima, que nos hagan sentir conectados con nuestro equilibrio. Así, tanto da si viajamos como si no, la playa o la montaña, el tema no es dónde estamos sino cómo estamos. Solo nuestra es la responsabilidad de “pasar un buen verano”.