1. Metamorfosis

    27 junio, 2018

    Las  palmas de las manos inertes recibían la calidez de la tierra húmeda.

    Le envolvía el olor de la hierba recién cortada.

    El viento acrecentaba su obligada inmovilidad.

    Las estrellas le invitaban a unirse a su danza.

    Algo cambió cuando el reflejo de la luna se detuvo sobre él.

    Y crecieron alas en su espalda.


  2. Un río de lágrimas

    1 abril, 2018

    ¡¡¡Benditas lágrimas!!! Las sanadoras que nos abren el alma, las que se convierten en un río que nos transporta a ese recóndito y amigable lugar de consuelo, y también aquellas que en su abundancia elevan el cauce del río que nos lleva evitando que las rocas nos lastimen. Las palabras que os transcribo a continuación de Clarissa Pinkola Estés en su libro “Mujeres que corren con los lobos” me han hecho sentir el llanto como algo liberador, como un derecho ancestral que nada tiene que ver con el victimismo. Mi llanto se unirá al de tantas otras, abriendo nuestros corazones, humedeciendo la tierra. Nuestro llanto se convertirá en un potente nexo de unión.

    “Existen océanos de lágrimas que las mujeres jamás han llorado, pues les han enseñado a llevarse a la tumba los secretos de su madre y su padre, de los hombres y la sociedad y los suyos propios. El llanto de una mujer siempre se ha considerado muy peligroso porque abre las cerraduras y los pestillos de los secretos que lleva dentro. Pero en realidad, por el bien del alma salvaje de la mujer, es mejor llorar. Para las mujeres las lágrimas son el comienzo de la iniciación en el Clan de la Cicatriz, esta tribu eterna de mujeres de todos los colores, naciones y lenguas que a lo largo de los siglos, han sobrevivido a algo muy grande, lo hicieron con orgullo y lo siguen haciendo”.


  3. Rendición

    6 enero, 2018

    Rendición es una palabra que se me repite frecuentemente. Aparece en infinidad de textos, conversaciones y distintas oportunidades. Así que me he acercado a ella desde el corazón.

    Con la práctica de la rendición se nos presenta  la oportunidad de abrirnos sin condiciones al Universo. Podemos experimentar la sensación de estar acunados en los brazos de una madre donde todo es seguridad, refugio y amor incondicional. Cuando nos ronda el temor, la incertidumbre y la desarmonía, la práctica de la rendición en el sentido de confianza nos puede ayudar a reconocer la finalidad de nuestro paso por la tierra y recuperar la conexión con nuestra verdadera esencia.